"Una pluma en la mano"
“Un lector que traduce de nuevo las viejas obsesiones copiadas por otros escribas, y que al transcribirlas, apenas las modifica en algo, en algún detalle menor, dejándolas levemente transformadas por alguna vivencia” (Pág. 173)
Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo
De la mano de Ch y Héctor Abad doy por terminada la escritura sobre un viaje de ensueño, un proyecto personal, que duró mucho más allá de los límites del tiempo estimado, y cruzó muchas más fronteras de las imaginadas.
En un momento de incertidumbre sobre mi futuro escribo estas palabras para tal vez llamar la iluminación que requiero para entender lo que viene. Si pienso en qué he aprendido debo decir que nunca está definido lo que sigue después de optar por una de esas bifurcaciones que la vida nos pone en el camino, pero parece que las varias opciones son todas interesantes de vivir, porque habrá más "yés", "cuatro caminos" y "cuatro esquinas" a lo largo de cualquiera de ellas y tal vez algunas decisiones de estas nos llevarán muy lejos del punto de partida, o tal vez alguno con un camino sinuoso nos traiga muy cerca de donde iniciamos.
Claro, eso lo dice mi cabeza, mientras mi corazón solo quiere hacer realidad lo que mi nombre significa: Amanda.
Sea como sea, espero que el siguiente proyecto de vida se deje ver entre las nubes y sea tan inspirador como este para poder fotografiar, escribir, suspirar, respirar, sentir el universo, sonreir y hacerlo parte de mi piel y mis venas.
Con sentimientos encontrados, protegida del frío de una noche clara en Bogotá por un ponchito de baby alpaca boliviana. ¡Gracias a la vida... que me ha dado tanto!