enero 01, 2011

Una pluma en la mano... C'est fini

"Una pluma en la mano"

“Un lector que traduce de nuevo las viejas obsesiones copiadas por otros escribas, y que al transcribirlas, apenas las modifica en algo, en algún detalle menor, dejándolas levemente transformadas por alguna vivencia” (Pág. 173)

Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo


De la mano de Ch y Héctor Abad doy por terminada la escritura sobre un viaje de ensueño, un proyecto personal, que duró mucho más allá de los límites del tiempo estimado, y cruzó muchas más fronteras de las imaginadas.


En un momento de incertidumbre sobre mi futuro escribo estas palabras para tal vez llamar la iluminación que requiero para entender lo que viene. Si pienso en qué he aprendido debo decir que nunca está definido lo que sigue después de optar por una de esas bifurcaciones que la vida nos pone en el camino, pero parece que las varias opciones son todas interesantes de vivir, porque habrá más "yés", "cuatro caminos" y "cuatro esquinas" a lo largo de cualquiera de ellas y tal vez algunas decisiones de estas nos llevarán muy lejos del punto de partida, o tal vez alguno con un camino sinuoso nos traiga muy cerca de donde iniciamos.


Claro, eso lo dice mi cabeza, mientras mi corazón solo quiere hacer realidad lo que mi nombre significa: Amanda.


Sea como sea, espero que el siguiente proyecto de vida se deje ver entre las nubes y sea tan inspirador como este para poder fotografiar, escribir, suspirar, respirar, sentir el universo, sonreir y hacerlo parte de mi piel y mis venas.


Con sentimientos encontrados, protegida del frío de una noche clara en Bogotá por un ponchito de baby alpaca boliviana. ¡Gracias a la vida... que me ha dado tanto!

diciembre 31, 2010

Abu Simbel... sencillamente sin palabras...







Día 6: Llegar a un lugar recomendado pero de la manera no recomendada - Edfu

"La mirada"

“En los bazares ensayan todos los idiomas que saben (…) hasta dar con el tuyo” (Pág. 80)

Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.
















"Souvenir"
“Si el viaje empieza antes de partir, quizá también termine antes de que nos vayamos. Hay unos días antes en los que uno ya se ha despedido, y sólo el cuerpo sigue ahí.” (Pág. 207).
Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.

Día 5: Medina Al Habut

Mujeres
“A las mujeres, en público, las preguntas se les dirigen de una manera indirecta, haciéndolas pasar por los oídos y la lengua de su marido, para que nadie vaya a interpretarlas como un interés personal” (Pág. 97)
Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.



Finalizando el día 5 a través del Nilo y cenando a su orilla

"Cafés"

“Uno pide una shisha, que es el nombre del narguile de tabaco en Egipto, y quizá un café turco con olor a cardamomo, o un té con menta (…)” (Pág. 73)

Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.

"Paréntesis egipcio"

“Sumerjo mi mano en la aguas del río, repitiendo un viejo gesto de todos los que hemos viajado por el Nilo” (Pág. 126)
Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.

Día 5: El valle de los Reyes ... todo en la profundidad de la tierra

Paréntesis egipcio
“Quedan también la momia y el tesoro funerario de un rey niño, salvado casi milagrosamente de los saqueadores, el justamente celebre Tutankamón (…)” (Pág. 124)
Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.

Día 5: Hatsepsut










"Si no se va no se ve"
“Protegidos por unos anteojos negros para la luz (que es demasiada, aun para mi, que vengo del trópico, por la falta de filtro de las nubes ausentes), y por una chaqueta ligera para el aire nocturno, se siente durante la mañana y la tarde una temperatura benévola. Solo al mediodía se adivina el horno del verano; (…)” (Pág. 37)
Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.

Día 4: Camino a los templos - Luxor



"Paréntesis egipcio"

“Las nueva religiones, fingiéndose más sabias, más sensatas y más santas, desalojan a las viejas a fuerza de codazos, de espadas o de alfanjes, Una mezquita intrusa, advenediza, a la entrada del templo de Luxor invadiendo y profanando la antigua maravilla; toscas cruces y mediocres capillas coptas en la mitad de los sobrecogedores templos nubios; la sexofobia cristiana mutila todas la exaltantes desnudeces puntadas por los antiguos sacerdotes; (…)” (Pág. 119-120)





“Así con el arte pictórico de Egipto, fascinante en esa especie de rima repetida en todas las figuras perfectas, en la posición ideal, inmejorable, siempre reconocible de los miembros. El torso de frente y la cara de perfil, una pierna adelante, una falta una silueta armónica, un ademán elegante en ambas manos; y a su lado un papiro, una palma, un pato, un cocodrilo.” (Pág. 120)
“Quedan pocos obeliscos en su sitio, quiero decir, en el sitio para el que fueron pensados. Uno erguido, a la entrada del gran templo de Luxor, otro a medio hacer en las canteras de Siena.” (Pág. 121)


Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.

Día 4: Camino a los templos - Karnak




"Paréntesis egipcio"


“Las otras columnas son todavía más antiguas que las secuoyas gigantes, siguen en pie, y fueron erigidas por los hombres. Están labradas en piedra, con relieves y jeroglíficos, y conforman uno de los monumentos más grandiosos que han logrado la imaginación, el arte y el trabajo humano: las columnas de la sala hipóstila del templo de Karnak.” (Pág. 118)

Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.

Final del día 3 - Tren a Luxor

“Paréntesis egipcio”

“Por unos días nos olvidamos de todo: la polvareda de El Cairo, el ruido de la vida actual, las multitudes, las menas dificultades de lidiar con otra cultura, y nos sumergimos en ese pasado que emerge poderoso de las ruinas, y que para la mayoría de los occidentales es el sinónimo de Egipto, porque el de ahora, para ellos, o carece de importancia o ni siquiera existe” (Pág. 116)



Si no se va no se ve

“Reconozco, al llegar, ese primer impulso de antipatía, repulsión y huida. No quiero estar aquí (…). De irme me disuade otra frase en italiano (…) que trasladada al español se convierte en siete monosílabos: si no se va no se ve. Y aún peor sería ir y regresar sin haber visto” (Pág. 36)

Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.


Nuestra vista desde el tren a Luxor... el Nilo que le da un hilo verde al país.“Todos los viajeros (…) y los libros de turismo te previenen: en El Cairo basta que te den los buenos días para que pidan un regalo, una propina, una limosna, es decir un baqshish. (Pág. 151)

Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.