diciembre 31, 2010

Final del día 3 - Tren a Luxor

“Paréntesis egipcio”

“Por unos días nos olvidamos de todo: la polvareda de El Cairo, el ruido de la vida actual, las multitudes, las menas dificultades de lidiar con otra cultura, y nos sumergimos en ese pasado que emerge poderoso de las ruinas, y que para la mayoría de los occidentales es el sinónimo de Egipto, porque el de ahora, para ellos, o carece de importancia o ni siquiera existe” (Pág. 116)



Si no se va no se ve

“Reconozco, al llegar, ese primer impulso de antipatía, repulsión y huida. No quiero estar aquí (…). De irme me disuade otra frase en italiano (…) que trasladada al español se convierte en siete monosílabos: si no se va no se ve. Y aún peor sería ir y regresar sin haber visto” (Pág. 36)

Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.


Nuestra vista desde el tren a Luxor... el Nilo que le da un hilo verde al país.“Todos los viajeros (…) y los libros de turismo te previenen: en El Cairo basta que te den los buenos días para que pidan un regalo, una propina, una limosna, es decir un baqshish. (Pág. 151)

Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.

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