junio 08, 2008

Parc Güell


Este sitio tan orgánico como diría Carol, mi arquitecta hondureña de cabecera, me encantó porque con las fotos no se sabría en algunas ocasiones cuál es el derecho y cuál es el revés o si en realidad hay un derecho y un revés. Esta obra es de Gaudí y algunos de sus compañeros habituales de locura. Güell es el nombre del conde dueño del terreno en donde se creó.





Esto es parte de la Sala Hipóstila o Sala de las Cien Columnas, que simulan estalagmitas de una cueva. Te pensé muchísimo acá Tío Carlos. El sitio poblado con mosaicos de cerámica. ¡¡¡Qué lástima que los souvenirs en los museos sean siempre tan caros!!!




Dentro del parque está la casa museo Gaudí. El arquitecto la usó como vivienda hasta 3 meses antes de morir. Está llena de mobiliario, decoración y detalles diseñados por el mismo y como siempre la naturaleza rondando en sus creaciones.






Al salir de la casa, y dar vueltas por el parque de nuevo la atmósfera de olas, ríos de lava y otras maravillas naturales hechos estructuras y edificios, le quitan a uno la respiración y lo ponen a pensar lo inimaginable. ¿Por qué nos limitamos tanto la cabeza con ideas cuadriculadas cuando todo, hasta las estructuras, pueden fluir?





Aquí estoy yo junto a uno de los símbolos de Barcelona con el saco rojo de Jenny. La salamandra de la escalinata del Parc Güell.





Al final la salida (que es la entrada pero por donde yo no inicié y tal vez fue más impactante) está llena de lo más parecido a las casitas de chocolate de los cuentos que leíamos en la casa mientras escuchabamos los LP en la marquesina.


Y bueno, ¡vamos!.. ¡que no hay como hacer turismo en el idioma de uno!