
Esta historia la voy a desandar porque subí las fotografías al contrario. Hagamos como en el cine, la historia empieza al final. Todo empezó entonces en la Basílica de Santa Teresita, exactamente en la cripta, pues esta historia estaba empezando tarde. Estar en la basílica fue una experiencia muy bonita, impactante y acogedora... pero faltaban pocos minutos para que fuera cerrada. Esta es una primera imagen interna.

Y la cúpula de la Basílica iluminando la noche

Ella a lo lejos como un premio de montaña
(claro en ese tiempo, recuerden, yo vivía en tierra plana, cualquier colina era una montaña!)

Los pasos hasta la Basílica habían sido posteriores a estar en inmediaciones de la casa de Teresita cuando era niña. Les Bouissonnets. La casa estaba en reparación por la época así que no había entrada para visitantes. Cerca a la casa, una estatua llena de ofrendas y placas de feligreses, guardaba el camino.




Y justo antes de llegar allí, pasé por el otro albergue que no estaba disponible por la época. Sin embargo, las monjitas me atendieron porque había una novicia colombiana, costeña, y estaba superfeliz de ver a una compatriota, aunque su español costeño ya se mezclaba con su francés costeño. En esta época especialmente las recuerdo y espero que sigan en su vocación. No es un camino fácil, pero ellas lo eligieron.
Últimas imágenes de las calles de Lisieux.


El día terminaría con una cena muy especial. Quedarse en el Ermitage significa que la cena debe compartirse con los demás peregrinos y hay que ayudar a levantar la mesa. Algo seguía recordándome la vida en comunidad que de alguna manera uno aprende en el colegio. Esa noche mi cena fue con 2 parejas francesas de "adultos mayores" como diría Kika (si no es que no han cambiado el término). Una sopita, un plato con papás bretonas, y al final yogurth y quesos. Ah y el vino no podía faltar!. Es decir mejor que en cualquiera de los B&B en los que me había quedado jaja. Uno de los vecinos de mesa escuchó que yo venía de Colombia y se sorprendió mucho, trató de practicar su español conmigo y me contó que su hija vivía en Bogotá. Bonitas coincidencias.
Había 2 novicias peruanas y Reina; fueron muy especiales conmigo.