diciembre 19, 2008

El re-paso por París

París era un paso obligado en esta historia... de ida y de regreso. Yendo hacia Lisieux en tren, regresando de esta ciudad en bus. Llegué a Saint Lazare y salí a caminar corriendo un poco esta ciudad magnífica, iluminada por la época navideña, recordando a Caro, Camilo, Mario y sus amigos.
Casi no logro encontrar la entrada del metro para llegar a tiempo a la estación de donde se tomaba el bus (ya olvidé el nombre) así que terminé corriendo en París, para un viaje de 8 horas y regresar a Den Haag y buscar mi herencia-bici frente a la Estación Central.
Corazón contento de haber visto esto en el lugar de partida y en el de destino, y aunque se que ya no te emociona tanto esta ciudad, era inevitable querer estar allí de tu mano, en el mismo lugar en donde hacía casi un año nos habíamos cruzado por casualidad.








El camino de regreso:
Vredespaleis, Scheveningen Bosjes, Keizerstraat y llegar a dormir un poco.
Bonne nuit.

Au revoir Lisieux

Jorge, también intenté ir hasta el lugar del desembarco del día D, pero logísticamente no me era posible. En invierno todos los horarios son más restringidos y aunque estando allá traté de hacer muchas cosas que debía intentar hacer porque estaba cerca, el que mucho abarca poco aprieta. Sin embargo quería decirte que lo tuve presente en mi viaje, leí varias historias sobre el tema y me estremeció, hubiera querido estar allí.

En fin, la historia estaba a punto de concluir y debía regresar a La Haya a la ceremonia de graduación del ISS, y a decidir mis nuevos rumbos que no eran ciertos, pero con una incertidumbre compartida en silencio.
Para terminar están las imágenes de una exposición sobre la vida de Santa Teresita y la Rue d´Aleçon, ciudad en donde nació la santa.

Una misa a la que asistí en la capilla de la Catedral de San Pedro.


Y el vestíbulo del Ermitage, antes de decir au revoir.


Tomé el camino de regreso por la Rue de la Gare, sin saber si algún día en la vida regresaré, mirando cada nombre, cada construcción, cada lugar con la alegría de haber estado allí y sin la tristeza de dejarlo.

Départ : LISIEUX 17h09 11/12/2007
Arrivée : PARIS ST LAZARE 18h53

Hora de decir adiós a Lisieux desde la Estación del tren, con el corazón contento y el alma tranquila, y también, con ganas de regresar a mi casa de 15.5 meses.

Gracias a Dios y a la vida por esta oportunidad.

Detalles de la Basílica y sus alrededores

Al día siguiente, 11 de diciembre, regresé con más tiempo a la Basílica, y si de noche me había impactado, de día era algo realmente hermoso. Era un lugar para contemplar con todo el tiempo del mundo, aún sin creer que estuviera allí. Además estar sola, le daba una dimensión especial. Creo que mucho de lo que allí ocurrió quedó en mi corazón, en mi piel, en mis sensaciones y recuerdos, en la gente que llevé a mi memoria estando allí: mis hermanas, mis compañeras de colegio, Omaira, mi compañero de mensajes de celular. Bueno, otra pequeña parte quedó en una caja de TNT que envié por correo desde Holanda y hasta ahora no ha llegado (digo esto porque aún guardo la esperanza).


Para lo demás recurramos a lo que quedó grabado de recuerdo en mi cámara. Con ustedes La Basílica y la Cripta, exterior e interior:



La tumba del Papá de Santa Teresita. Había otras tumbas de las hermanas en el lugar.


El viacrucis adornado por el sol invernal de la mañana.








Los detalles del interior de la Cripa son impresionantes. Los mosaicos estilo ruso son espectaculares.



Interior de la Basílica aunque para mí la Cripta la supera en belleza y paz.


Era hora de empezar a despedirse de un lugar no soñado pero siempre guardado en el corazón.

Segundo trayecto del 10 de diciembre y el premio de "montaña"

Esta historia la voy a desandar porque subí las fotografías al contrario. Hagamos como en el cine, la historia empieza al final. Todo empezó entonces en la Basílica de Santa Teresita, exactamente en la cripta, pues esta historia estaba empezando tarde. Estar en la basílica fue una experiencia muy bonita, impactante y acogedora... pero faltaban pocos minutos para que fuera cerrada. Esta es una primera imagen interna.

Y la cúpula de la Basílica iluminando la noche


Ella a lo lejos como un premio de montaña
(claro en ese tiempo, recuerden, yo vivía en tierra plana, cualquier colina era una montaña!)




Los pasos hasta la Basílica habían sido posteriores a estar en inmediaciones de la casa de Teresita cuando era niña. Les Bouissonnets. La casa estaba en reparación por la época así que no había entrada para visitantes. Cerca a la casa, una estatua llena de ofrendas y placas de feligreses, guardaba el camino.



Y justo antes de llegar allí, pasé por el otro albergue que no estaba disponible por la época. Sin embargo, las monjitas me atendieron porque había una novicia colombiana, costeña, y estaba superfeliz de ver a una compatriota, aunque su español costeño ya se mezclaba con su francés costeño. En esta época especialmente las recuerdo y espero que sigan en su vocación. No es un camino fácil, pero ellas lo eligieron.
Últimas imágenes de las calles de Lisieux.




El día terminaría con una cena muy especial. Quedarse en el Ermitage significa que la cena debe compartirse con los demás peregrinos y hay que ayudar a levantar la mesa. Algo seguía recordándome la vida en comunidad que de alguna manera uno aprende en el colegio. Esa noche mi cena fue con 2 parejas francesas de "adultos mayores" como diría Kika (si no es que no han cambiado el término). Una sopita, un plato con papás bretonas, y al final yogurth y quesos. Ah y el vino no podía faltar!. Es decir mejor que en cualquiera de los B&B en los que me había quedado jaja. Uno de los vecinos de mesa escuchó que yo venía de Colombia y se sorprendió mucho, trató de practicar su español conmigo y me contó que su hija vivía en Bogotá. Bonitas coincidencias.
Había 2 novicias peruanas y Reina; fueron muy especiales conmigo.