“Las otras columnas son todavía más antiguas que las secuoyas gigantes, siguen en pie, y fueron erigidas por los hombres. Están labradas en piedra, con relieves y jeroglíficos, y conforman uno de los monumentos más grandiosos que han logrado la imaginación, el arte y el trabajo humano: las columnas de la sala hipóstila del templo de Karnak.” (Pág. 118)
Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.
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