enero 06, 2007

Nuevo año frente a ilusiones reales

Hoy solo quiero dejar aquí un vestigio de la sensación que vivo al estar frente a y en medio de este sentimiento tan especial de lograr lo anhelado. Creo que estoy, de una manera diferente a otras experimentadas anteriormente, invadida por el vacío previo a la creación y todo por haber alcanzado algo tan esperado en mi vida con todas mis fuerzas. Tal vez todo el mundo pensaría que cuando uno logra lo que ha esperado, soñado, anhelado, deseado tanto, lo único que se puede sentir es alegría, felicidad infinita y por supuesto agradecimiento. Es cierto, pero no es lo único, hay una sensación de incertidumbre sobre lo que viene (o lo que se quiere desear ahora), una sensación un poco de vacío, de tener que buscar algo nuevo en lo cual invertir los esfuerzos... y a la vez, el redireccionamiento que puede traer el logro. Da un poco de miedo estar frente al infinito de posibilidades, algo más consciente, y querer elegir alguna de ellas. Sensación confusa, pero al fin, sensación de estar viva. Qué sigue cuando se desvanece algo perseguido por tanto tiempo, no porque no exista, no porque no se pueda alcanzar, si no porque ya se hizo real?.

2 comentarios:

Mauricio D. dijo...

Perfecto!
Describes el encuentro con el final del arco iris, que además del tesoro muestra otra variación de las expectativas, y aunque aparentemente la pregunta es respondida, quizá de alguna manera permanece, quizá sigue viva en la peregrina que busca Itaca...

Am dijo...

Bueno estos vacíos se vuelven a llenar como pasa con los ríos y las hondonadas que por ratos las cubren y por ratos las dejan a la vista. Por ahora, parece que la lluvia de La Haya va llenando esos nuevos vacíos que estoy conociendo. :)