Érase una pirámide de Egipto“La primera vista genera una gran confusión mental. Aparecen de repente como una violación visual. Y además pasa lo que te pasa ahora con todo: gracias a la televisión y al cine, las cosas han perdido buena parte de su carga de sorpresa. Todo tiene un aire déjà-vu. “(Pág. 133)
“Además, cómo sentir exaltación, si te persiguen los vendedores de papiros falsos, si te asaltan con reproducciones de pirámides en plástico [made in China], si ya ni siquiera puedes intentar trepar por entre las puedas hasta la cima, como hizo Mark Twain (…)” (Pág. 133)
“Hay que despejar los sentidos, limpiar como con un artificio fotográfico todo el ruido visual o auditivo que las envuelve, y así, finalmente, vuelves a ver las pirámides como si fueras un niño, un viajero inadvertido de antes del cine y la televisión. Entonces, al fin, se pueden entrar en sintonía con su maravilla” (Pág. 135)
Héctor Abad Faciolince, Oriente empieza en El Cairo.
Nuestra experiencia, Ch, fue un poco diferente a la tradicional turística de HAF. Entramos prácticamente por el patio trasero de las pirámides, nos sentíamos más lejos de El Cairo de lo que realmente estábamos, si sentímos las pirámides y recuperamos parte del dinero engañosamente invertido... con miedo...
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