diciembre 13, 2008

Arriver à Lisieux

Bueno, el que persevera alcanza jaja. De este viaje ya hace un año exactamente pero aún tengo la meta de terminar el blog. Por lo menos los 15.5 meses al otro lado del charco, lo demás será por añadidura.


Départ : PARIS SAINT LAZARE 08h40 10/12/2007
Arrivée : LISIEUX 10h15

Muy temprano Ángela me acompañaría hasta París, ya que ellos vivían a las afueras, para tomar el tren a Lisieux. Una extraña sensación de estar yendo a un lugar pensado pero no tan planeado, de haber hablado con Caro Olaya diciéndole que ahí si quería ir y recordando sus palabras de "no puedes dejar de hacer eso", me acompañaban en el tren. A las 10:15 a.m. llegaría a Lisieux. La primera imagen desde la estación: La Basílica de Santa Teresita. Un día impresionantemente frío y gris.

Lo primero a hacer era encontrar el lugar que albergaba a los peregrinos, pues era la opción más económica para quedarme en Lisieuz, con la que me ayudaron por teléfono desde La Haya, porque para esta época (comprenderán, ¡con ese clima!) no hay peregrinos, por tanto cierran los lugares de hospedaje.

Caminé y encontré fácilmente el mapa de la ciudad por la Rue de la Gare si no me acuerdo mal.

Entonces empecé a ver las casitas de estilo normando que estaban por todas las callecitas de esta pequeña población. Llegué al Ermitage Sainte Thérèse en donde las monjitas y novicias me hicieron el registro (y entonces me di cuenta que mi francés estaba paila pero alquien hablaba español, Reina, una africana que había estado de misión en Perú), y de paso de hicieron un descuento que consistía en incluir 2 comidas en el precio de la habitación porque normalmente solo era cena o desayuno.


Esta era la vista afuera, desde y dentro de la habitación. Cómo no recordar esa jornada de retiros del colegio.



Después de dejar el Ermitage, iniciaría el rápido recorrido por las callecitas de esta ciudad, de la que había recibido información turística en Seinpostduin por correo, de la que escuché a lo largo de 11 años y más. La oficina de turismo no tenía jornada continua y por estar en invierno era aún más reducida, pero la ciudad tenía 2 rutas definidas para hacer a pie (¡bajo la lluvia!). Era un recorrido muy interesante por la historia de esta ciudad desde tiempos antiguos... era más el contacto con la ciudad y su lugar en la historia francesa y europea que con ese vínculo con Santa Teresita. Esquinas que parecían salir de las películas históricas que había visto; casas de las que pareciera que fuera a salir alguna víctima de la inquisición, de cierta forma era como sentirse en un viaje en el espacio tiempo en una ciudad fantasma. Estas son las calles de Lisieux, el 10 de diciembre de 2007.




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