octubre 27, 2007

Tánger طنچة

La seriedad no es porque estuviera aburrida... un poco cansada por el estrés de los días anteriores y por seguir leyendo cosas de mi research paper en cada medio de transporte que era posible.... para liberar un poco la conciencia....
El primer día en Marruecos estuvimos en Tánger, ya que en la noche íbamos a tomar un tren nocturno hacia Marrakech. Tánger es una mezcla musulmana, cristiana y judía que aparece en más de una obra literaria y cinematográfica errando por esta tierra árida.

Nuestro día en Tánger empezó en el puerto de donde fuimos a la estación de trenes. Lo bueno de los viajes en grupo es que la gente se apoya en las fortalezas que cada uno tiene y los complementos son superinteresantes... yo por ejemplo soy malísisma para preguntar a la gente en las calles sobre direcciones, etc. Creo que tiene que ver con algo interno como no querer molestar pero también depende de las circunstancias... si uno siente que es el que está en el momento "manejando la situación" porque está algo así como liderando, o por manejar el idioma el impulso a actuar es mayor.

De la estación fuimos a la plaza principal antes de entrar a la Medina (la ciudad) e ir al zoco (mercado).

Al superar estas fronteras llegamos hasta el museo de arte que tenía un horario de atención diferente por el Ramadán, por lo que no pudimos entrar pero esto nos llevó a admirar un buen rato el Mediterráneo desde una "plataforma en el aire" al estilo Escalona.


Después de la inevitable distracción en cada tienda del lugar, de la arquitectura y los detalles, de probar el famoso té de menta, del cielo nítido y de la increíble compañía de estos viajeros... llegó la hora de que Iwan pudiera comer (después de que el sol se ocultaba; el es musulmán y al estar en Ramadán hasta se sentaba con nosotros a almorzar sin probar ni un trago de agua). Así nos despedimos de Tánger antes de tomar el tren en el que dormiríamos para despertarnos en la misma tierra... con otros ojos...

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