Me sorprendió lo verde de las calles de Managua, parece que es también por la temporada pero esta llena de miles de árboles frondosos. Algunos comentan que es una ciudad un poco rural ya que no tiene grandes edificios o construcciones, la infraestructura de las calles es en ocasiones limitada, hay varias vías inmediatas a las principales sin pavimentar. Al parecer a partir de los desastres naturales y la guerra el país y la ciudad no se han podido recuperar y tener un desarrollo económico sostenido.
Se van a reír pero me impactó la cantidad de publicidad en las calles, vallas, colores, jaja, tal vez nosotros tenemos lo mismo, pero hace casi un año no veía esto jiji. En las calles se ven pendones colgados con mensajes de cumpleaños o de reconciliación. Creo que nosotros tenemos muchas cosas similares en Bogotá, pero no está en el día a día ante nuestros ojos, es decir, depende mucho de la zona de la ciudad en la que usualmente nos movamos.
Nadia, anterior estudiante del ISS a quien contacté allá, también me comentaría después sobre la falta de un programa de Planeación Urbana. Recuerdo que Carolina alguna vez me comentó sobre el tipo de direcciones que se manejaban por allí, algo así como “la casa verde a las dos cuadras de donde está amarrado el burro”, y yo me reía también porque nosotros a veces molestamos con eso, pero por poco y en realidad es así. Por ejemplo la dirección que le daba a alguien para que me buscara en el hotel era más o menos: “Kilómetro ocho y medio carretera sur dos cuadras al este una al norte Reparto San Patricio” y cuando en el hotel me pidieron la dirección para enviar la cuenta, esta era “dos varas abajo de la entrada al Restaurante Sabrozón”.
El tráfico no es tan terrible. Hay horas pico y no falta el manejado de busetero pero en general tranquilo. Hay niños y mujeres embarazadas en los semáforos limpiando vidrios (lo escribo porque Nadia me preguntó si también se veía eso en Bogotá). Varios de los buses públicos son anteriores buses escolares gringos de color naranja, algo así como un “pringacaras”.
Hay unas zonas rosas pequeñas, con restaurantes bonitos y hay unos 4 centros comerciales o malls como prefieren llamarlos. Los lugares a los que migran la mayoría de nicas es a España y a Estados Unidos, muchos tienen familiares en este último país desde que un programa de refugiados durante la guerra los cobijó.
Escucho miles de veces expresiones que también se escuchan en Colombia, como “este país es una maravilla, un paraíso, pero con este gobierno…”. La televisión está llena de programas centroamericanos y pues muchos de cable. Con todo este tiempo sin T.V. estuve tentada a pasar mucho tiempo viéndola pero al final me aburría: todos los noticieros son iguales, repiten lo mismo, y acá también se ven “encuentros ciudadanos” por televisión con el presidente. Claro que no dejé de ver Caracol Internacional para sentirme más en la tierrita, si, incluido Sábados Felices y el cuentahuesos jaja. Pasan muchas novelas colombianas.
Sobre todo para los costeños que leen este blog acá se usa guindar, guineo, bastimento (claro que este tiene otro significado), se comen las s, hay tostones en lugar de patacones, la cuajada es como queso y el queso es como queso costeño. En la comida nunca faltan ni los frijoles (no fríjoles con acento en la i como lo pronunciamos nosotros) ni la tortilla. Los “frescos” más populares son de pitahaya y otra serie de nombres que no recuerdo aunque alguno me supo a maracuyá. Como preparan el café se parece más al tinto.
Una visión de algunas cosas de Colombia desde Centroamérica, y una visión de una colombiana (sobretodo una bogotana porque no puedo negar que esto le pone un filtro adicional) sobre Nicaragua. Managua y Nicaragua, para mí, fueron en general sinónimo de tranquilidad.
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