enero 20, 2007

El último mes del 2006 y sus cambios

Esta es una de las entradas más largas del blog porque hay tela de donde cortar.

Uno de los cambios más "traumáticos" que he tenido estando acá fue el cambio de casa, tal vez por la falta de costumbre de haber vivido casi el 100% de mi vida en el mismo lugar en Fontibón. Ahora que ya estoy adaptada a este espacio es difícil entender lo rápido que uno se acostumbra a nuevos hechos y lugares, la manera fácil en la que uno se ata a diferentes cosas y situaciones.

En fin, principios de diciembre del 2006 fueron los momentos apropiados para el cambio, después de la lucha interna, de los miedos a perder algo que no tenía en realidad, como relaciones fuertes que me ataran al anterior lugar, como el acceso fácil a ciertos lugares que luego estarían más lejos (y más tarde lo estarán más aún). En fin, mi decisión de cambio fue básicamente buscando ahorrarme unos "euritos". De la habitación en Oude Molstraat en la que pagaba 361 euros al mes, me trasladé a Seinpostduin por la módica suma de 223 euros mensuales. Los costos ocultos?... luego los veremos, pero igual el balance al final es bueno.

En esa especie de catarsis para safarme del viejo (oude) lugar del que me despedía con nostalgia, tomé algunas fotos; las primeras son a las 7 a.m.; como ven es de noche. Abajo están la entrada de mi vieja casa, la panadería de la esquina y la calle adornada de Navidad y lluvia.


Las panaderías "de esquina", no son muy comunes por acá y aunque el pan, los brownies y los croissants estén muy buenos (porque el del supermercado si es que no sabe a nada!) , el presupuesto no alcanza para darse eses gusto todos los días... Precios? al convertirlos estamos hablando de una mogolla tipo nuestro pan francés a 3000 pesos, un croissant a 2800 - uno que uno compraría como en 1200, un brownie a 2900 y lo mejor de la panadería, para almorzar claro, una foccacia a 6200 pesos.

Ahora, el nuevo camino que tendría que recorrer para ir del centro (centrum en holandés, por fortuna), estaría salpicado de imágenes como estas.

Luego tendría que tomar la calle Scheveningseweg y pasar frente al Vredespaleis (o Peace Palace, sede de la Corte Internacional de La Haya), a veces solitariamente acompañado de algunos carros de turistas más acá de las rejas que lo circundan, a veces con algunas visitas más con motivos diferentes como exponer su punto de vista sobre algún tema que se discute al interior


Después, cruzar los Bosques de Scheveningse, y ver tal vez una bici abandonada en el camino (espero nunca tener que dejar la mía así...)



Hasta llegar a a Iglesia y empezar el "ascenso" en Keizerstraat. Al principio eso toma como algo más de una hora, luego no puede pasar de 40 minutos... eso mientras conseguía la bici, mi nave!.

Una dimensión de mi cambio? De la llave que ven a la izquierda a la que ven a la derecha en la siguiente foto. Esa llave me recordó una que hace algunos años quedó como parte del mobiliario de una buseta que hacía la ruta Bohios - Germania.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Mandy,

Me encanta tu blog, además de las dotes de fotografa nos llevas a descubrir tu buena faceta de contadora.

Con respecto a los trasteos (y sabes que conocemos del tema), los espacios suelen llenarse tanto de nosotros como nosotros de ellos. Lo bonito, es que los cambios te llevan a encontrar un lugar dentro de ti (del que nunca tendrán que mudarse) esas cositas que nos incomoda "perder", como la seguridad, o la simple sensación de la misma, lo que llamaríamos el dominio del terreno..

En fin, muy grato tu espacio. Gracias por compartirlo con tanta transparencia.

Un abrazo y besitos de Simón que está a punto de empezar Colegio..