octubre 11, 2009

Rotterdam en un día

Debería encontrar más "lugares poéticos" en las ciudades tal y como sugería Piedad Bonnet en nuestro Taller de Poesía en la U (ahora recuerdo que me la encontré en la parte de atrás del avión de regreso a Colombia).
No sé qué tantos lugares poéticos tenga Rotterdam... conocerla en 1 día, después de haber pasado algunas veces por allí sin destinarle el tiempo requerido, alguna vez sola, otras veces en compañía, tal vez no me de la suficiente autoridad para decirlo.
Ahora recuerdo a Rotterdam como un lugar divertido... y enigmático, pues su diversidad arquitectónica es tan osada que valdría la pena recorrerla con un versado en el tema. Inciamos por la parte clásica de la cual realmente no hay mucho, ya que está ciudad fue prácticamente aniquilada a causa de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
Pero al adentrarse en la ciudad hay un sinmúmero de cosas locas, jaja, que distraen al turista. Esta es tal vez la imagen del Zoólógico de la ciudad apoderándose de una fachada.


Esta me encantó porque la frase en su momento cayó como anillo al dedo: "I have to change to stay the same"


El camino de la arquitectura que se prueba en esta ciudad nos llevó a un edificio cuyo diseño se basa en el de una Pagoda, justo junto a una de las estaciones de metro más exóticas y a Kubuswoningen o las casas cúbicas. Se que el paisaje no es muy alentador en invierno... pero es bien interesante ver esto.


En la plaza que se cruza para llegar a las casas cúbicas, en la Station Blaak, hay unos graffitis superchéveres (esto me recuerda que quiero ir a tomar fotos de graffitis por Bogotá).

El tímido cielo invernal azul de Rotterdam se deja enmarcar por las extraña siluetas de las construcciones de la zona. Creo que uno pierde la dimensión de qué está arriba, qué está abajo, qué a la derecha, qué a la izquierda... tal vez la mejor forma de grabar esta ciudad en imágenes era como lo hacía Camilo jaja.

Las casas cúbicas fueron diseñadas por Piet Blom quien lo diseñó como un bosque (uy esto me recuerda la Sagrada Familia de Gaudí) en medio de una gran ciudad, es decir lo que llamaríamos "un remanso de paz".

KijkKubus es la casita museo que entramos a visitar. Está completamente amoblada y aunque alguna amiga arquitecta diría que se desperdicia el espacio jaja, es bien interesante verla, acostumbrarse a las ventanas, y a que ciertas cosas se tienen que acomodar de otra forma. Pero eso sí, también hay espacio para la Navidad.


Al salir de la zona de estas casas, aún nos faltaba media ciudad por recorrer (Cami ya posaba como superhéroe) pero el frío hacía algo de estragos. Claro que al ver estas lindas combinaciones era fácil tomar ánimos para seguir caminando.


Hay una linda estación que se ve de noche de donde se toman unas lanchitas para ir a ciertos hoteles... es como un bote-taxi... bonito. De ese minipuerto no tengo fotos pero es un recuerdo.
Dejaríamos atrás Kubuswoningen.


Yendo en búsqueda del Erasmusbrug y del Willemsbrug Camilo no pudo resistir la tentación de representar al balonpié nacional frente a un rival de gran solidez.

Este edificio me recordó a Martín y como siempre a mis queridas amigas de comercio exterior. Estar a orillas del Maas, en el corazón industrial de Holanda, y ciudad con uno de los puertos más grandes del mundo genera esa sensación que creo que solo entienden los que están en logística jaja. Este es el edificio principal de Unilever NV en Rotterdam. Superbe!

Llegamos a Willemsbrug! Bueno en realidad esta era como una celebración de haber llegado a los lugares de los que algunas vez hablábamos en una esquina del centro de Bogotá, après l'Alliance ( :( mi francés está cada vez menos fluido).

Y luego para ver esta hermosura de atardecer en Erasmusbrug... un lugar para admirar puentes y construcciones.

Al final del día caminaríamos a orillas del puerto, recorriendo algunos pasos que había dado en esta ciudad al visitar los consulados de Marruecos y Turquía unos meses antes. La luz artificial empezaba a adueñarse de los botes y de la torre Euromast, pero ya no era hora para subir a ella, y menos con la neblina que empezaba a cubrir la noche (además recuerden que uno siempre hace cuentas... la entrada 8 euros, eso sirve para x y z).


Esta última imagen capturada por Camilo, por si alguien tiene curiosidad sobre el tema de la liberdad en Holanda jaja.

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