El paso de mis manos tratando de cubrir la planta de mis pies con esa sustancia lechosa-deshidratada me trae tu recuerdo Padre, es como si sintiera que regreso más de 20 años en esta corta historia y me estuvieras enseñando un hábito del que ya jamás me podría desprender, así tenga que simular la sensación del calor de estar en tu habitación con una tímida luz septentrional de ciega primavera y no exista ese frasco blanco albergando una reserva cuando mis existencias ya se habían acabado.
Piedad lo dijo un día ... busquen un momento poético... yo lo encontré sin buscarlo.
Ese momento se repite a diario Papa... a diario.
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