febrero 20, 2008

Hacia Oia

Estoy haciendo esta noche con esta sección de una hoja de una lectura de mi major (que 6 meses después estoy entendiendo) lo que quisiera hacer cada día y cada noche de mi viaje. Narrar y relatar, y llenar de fotos y recuerdos de papel, lo que cada día de marina significa. Es la primera vez que estoy de noche en una embarcación en medio del mar. Algo que había visto en películas con el deseo oculto de estar viviendo.

Me siento como esa escritora que está dentro de mí y que quisiera dedicarse a la literatura. Esa que un día de 2003 tuvo esa sensación en Río de Janeiro cuando un ambiente tan singular llenaba de lujuria sus infantiles o adolescentes deseos. ¿Un lugar para sentirse enamorado? No tengo una compañía a mi lado y cada vez soy más como este mar que se mueve entre mis noches llenas de mensajes especiales y una propuesta jamás hablada de libertad... Es innegable sentirme atada a mis recuerdos en Colombia Noneja... como hasta el último día de mi vida seguro voy a hacer.

Hace 15 minutos salimos del puerto de Pira y vamos hacia Santorini. No hay estrellas y unas luces a lo lejos disimulan la ennegrecida mirada del mar que nos transporta... Algunas siluetas me recuerdan que estoy en medio de un archipiélago... una ciudad de fantasía llena de luces blancas se asoma entre dos colinas equidistantes... un lugar desconocido... tan lejos de Colombia... tan cerca de lo que me imaginé.


Originalmente escrito en la que sería la página 332 del artículo "Community groups and livelihoods in remote rural areas of Ghana".

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