Cuando llegamos a los puestos que teníamos asignados descubrimos que algunos de ellos estaban ocupados y cuando pedimos ayuda al encargado (bueno no sé, para mí todos los griegos eran superserios y gritaban en estos casos o en el caso de la compra de tiquetes del bus), sacó a unas personas de las sillas, algunas de las cuales estaban en un estado pésimo (las sillas no?). Por esto, nos fuimos hacia la cafetería y tratamos de acomodarnos allá. Sin embargo mis compañeritas prefirieron averiguar cuánto costaba quedarse en una cabina. Por aquello del presupuesto yo prefería quedarme en la cafetería pero al final hicimos un buen arreglo y nos quedamos todas en la cabina y la verdad fue mejor, sobre todo porque llegaríamos a una semana fuerte de estudio y había que iniciar tan pronto regresáramos. Qué buenos recuerdos!
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1 comentario:
Mujer!!
Maravilloso viaje y especialmente maravilloso que nos des la oportunidad (me des la oportunidad) de leer desde Bogotá como ves el mundo desde donde estas...
Gracias por ello... muy refrescante y positivo saber como estas
Un abrazo gigante
Iliana
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