enero 30, 2008

Al final de un día normal

Te siento como un ser anclado que en cualquier momento puede salir volando atado a una cometa ... que a veces se puede alejar por los aires... con rumbo, sin rumbo no importa... solo que se va volviendo más pequeño a la distancia...

Te veo levitar por encima de los canales de La Haya, cerca al sitio en donde el día de mañana puede ser que encuentres parte de tu destino inmediato. Juega tus cartas, el destino tiene que salir entre ellas.

Caminos desconocidos... sensaciones indescifrables que tal vez no deben ser entendidas. Llego a casa al final de un día normal y el interrogante que me ha venido acompañando desde el último piso de D.R., que descendió conmigo por las escaleras y le dio a mis manos el coraje para distraer el frío aún invernal de Holanda, hace un nuevo ascenso de 3 pisos para instalarse junto a mi nombre en una ventana de diálogo con una tenue luz, mientras más de una decena de tulipanes se dejan contemplar con triste elegancia.

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