Tal vez es este cansancio el que me cambió la cabeza hoy... una vez más la sensación de la irrecuperabilidad del tiempo perdido ... pero también de recordar por qué en cada momento en "la y" sigo al corazón y no a la cabeza.
Tomo mi bici hasta un almacén de fotos viejas donde hay descuentos para estudiantes del ISS... veo la foto y qué más puedo hacer... pues si, aceptarla como está porque ese es el estado de las cosas y las ojeras... un rollo B&N ISO 400 para recordar que un día quise ser fotógrafa...
De nuevo mi bici, la compañera de Caro y ahora mi inseparable amiga, me lleva hasta frente al ISS y veo otra perspectiva del edificio. La estaciono con un poco más de confianza que cuando la dejo en el centro... busco un regalito para Tatiana.
Ella, mi compañera de 2 ruedas, me está esperando pacientemente debajo del cielo gris que dejó a un lado el frío sol de las 3 p.m. Parece que ya va a ser de noche y me encuentro a Martha, una de aquellas personas especiales del ISS que conocí en Oude Molstraat cuando solía estar tan encerrada como ahora... por qué ese temor a salir? Siempre tendré una excusa...
Camino con Martha por la Noordeinde, descubriendo que ya no tengo temor de hablarle. La dejo cerca a la esquina de Molenstraat y me subo en la bici hasta la Biblioteca Central. Presento mi prueba de residencia en Holanda para poder usar la tarjeta de la biblioteca con más libros (pensando si realmente la usaré y no como la de los museos). Te espero en el ground floor. Espero la llamada de Tatiana. Pienso en Rotterdam y Amsterdam y si sí valdrá la pena ir a la conferencia.
Y tendría que estar escribiendo el RP...
Vamos los 3 por mi bici que está resguardada por una que un señor muy amable me ayudó a acomodar. Una sonrisa obsequiada. Caminamos frente a Albert Heijn, nos detenemos para que pase el tram. Devuelvo los libros en la biblioteca del ISS. Vamos a la sala de computadores... imprimo...imprimo...imprimo... hago planes... no encuentro lo que buscaba.
Me duelen los hombros... siento el cansancio en mis piernas. Me encuentro a Kalilj y ahora veo que no sé bien cómo escribir su nombre. Entre francés e inglés le cuento mi impresión de su país. Bazarlaan 115. Voy a ver a Fabi y a Clau y me alegra taaaaaaaaaanto sentarme a compartir unos minutos con ellos... a veces los siento lejanos pero siempre al verlos vuelve la conexión. Viajar por Turquía, Marruecos... Colombia.
Regreso al ISS... algunos en sus pantallas igual notan mi regreso. Charlo con Shankar... Vamos a buscar un café y el horario holandés nos impide salir de las fronteras del ISS. Duermo no duermo... leo El mundo de Sofía... te agradezco esos minutos que se vuelven horas a veces...
Adiós a Ana que me invita a comer. Tomo el ascensor llevando dos sobres de la cosecha de café... sonrío en medio del cansancio. Tomo la bici... recuerdo que necesito un strippen kaart... algo para el almuerzo de mañana entre Rotterdam ... Den Haag ... Amsterdam.
Subo la cuesta que hace unos meses no me atrevía a subir en la bici y que ahora tomo todas las noches (mis piernas se estiran). Desde ella miro el mar que es un vigilante ciego cubierto con una capota de luces. Llego a la casa... ellos están ahí... recuerdo el tiempo perdido... llego a mi habitación y escribo estar líneas por casi dos horas.
Cero avance. Un poco de desilusión. Una noche sin viento.
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