agosto 29, 2007

Un símbolo


Tal vez a los símbolos hay que hacerles de vez en cuando un homenaje: este me acompañó desde Brasil a Colombia, desde Colombia a Holanda, y ahora está a mi lado en Nicaragua. Es solo por darle forma a una idea. Lo recibí, creo yo, de casualidad en São Paulo en el año 2003, la primera vez que salí del país. Creo que de las personas que leen este blog, solo Marcela sabe quién nos dio estos regalitos en una cena de SCI. Cuando leí de qué se trataba lo guardé para un momento especial. Ese momento fue el día en el que decidí meterle toda la ficha a cumplir este proyecto (un proyecto que está mucho más allá de la Maestría como los más cercanos de ustedes lo saben). La historia dice que cuando uno inicia le pinta un ojito de negro, y cuando termina le pinta el otro. Por eso este muñequito ahora está tuerto y cada vez está más cerca de tener otro ojito. No recuerdo cómo se llama, creo que es Japonés entonces le preguntaré a Miharu. La idea es tenerlo visible para que le recuerde a uno el fin que está persiguiendo. Al terminar se guarda como un recuerdo del logro... y bueno, según ellos, como un amuleto para la suerte. Tal vez cierre el blog, con el muñequito de 2 ojos. Si no lo hago... recuérdenmelo!

1 comentario:

Oyerista dijo...

Que historia tan chévere. Inspira y acompaña. Gracias Mandy