enero 23, 2007

PARÍS Diciembre 2006 - Enero 2007

"Desde que tenía uso de razón soñaba con vivir en París. Probablemente fue culpa de mi papá, de esos libros de Paul Féval, Julio Verne, Alejandro Dumas y tantos otros que me hizo leer antes de matarse en el accidente que me dejó huérfano." (Mario Vargas Llosa en "Travesuras de la niña mala")

Esa fue la última novela que leí en Bogotá antes de viajar a La Haya. Cuando me detuve en ese párrafo no traté de encontrar los culpables; después de estar en París, si lo hice. Tal vez como en el caso de Ricardo Somocurcio, la culpa empezó por mis papás: mi papá y su librito de francés de las clases de Salesiano León XIII, mi mamá y las fotografías de los pintores en Montmartre, y siguió reforzándose con los lienzos de Miguel Ángel Umaña, la imagen que tenía de su hija Angelita practicando ballet en algún teatro parisino; fue un poco culpa del colegio por tener un nombre (Lisieux) correspondiente a una población francesa; también tuvieron la culpa una que otra película y una que otra persona que alimentaba mis sueños como si algún día los pudiera ver convertidos en realidad... y así fue. El 28 de diciembre de 2006, a eso de las 11 a.m., Carolina, Mario y yo tomábamos un bus de Eurolines que iría desde La Haya hasta París, deteniéndose en Antwerp y Bruselas en Bélgica.

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