julio 11, 2011
Queriendo que el mundo y el tiempo se detengan...
Día perfectamente triste en Bogotá para lo que acaba de ocurrir, cuando un artefacto nos ha unido por última vez en la distancia. Los cerros orientales son una sombra y el cielo gris empieza a acompañarme. El perrito me mira sin comprender, yo tampoco entiendo cuando los recuerdos y las proyectos desvanecidos empiezan a recorrerme la cabeza y me llena de escalofrío. Ahorita no quisiera tener que tomar decisiones sobre mi vida, ni tener que cambiar nada... solo que las cosas de repente se durmieran por un largo tiempo... tal vez hasta que la selva empiece a crecer sobre nuestros cuerpos inertes. Cuando la sangre fluye en el cuerpo sin ese motivo que la aceleraba, todo se vuelve tan plano que no vale la pena. ¿Es acaso el momento de las respuestas duras de entender?
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
1 comentarios:
Very similar.
Publicar un comentario